Las apuestas deportivas tienen un gran recibimiento en el mundo y esto se puede evidenciar rápidamente, solo a fines de 2020, el rubro movía cerca de US$ 5 mil millones en todo Latinoamérica. Ya no es un secreto, es una realidad. Una casa de apuestas no puede faltar en el barrio o en la urbanización. Ahora, es parte de la comunidad. Es fácil explicar el motivo del éxito, la combinación perfecta: emoción y deporte.

El entretenimiento es importante en nuestras vidas, nos movemos de un lado para otro, con tantas cargas y preocupaciones, con la incertidumbre de lo que pueda presentarse en el futuro. Y ante ese escenario, las apuestas deportivas cumplen un papel transcendental ayudando a sobrellevar los momentos difíciles. También, debemos considerar la gran expectativa que genera un evento relacionado al deporte: las probabilidades.

Un estudio de mercado menciona que tanto Brasil como Perú son los países que presentan más apostadores de las seis principales economías de Latinoamérica. No hay duda alguna que la industria crece cada año de manera exponencial. Incluso, la pandemia no fue obstáculo para detener su gran crecimiento, puesto que el rubro le dio relevancia a las apuestas online, generando así que, el vínculo no se pierda entre los clientes y las casas de apuestas.

El futuro es prometedor para la industria, sin embargo, no podemos olvidar las diferentes regulaciones que faltan aplicar en los países de Latinoamérica. “Los países donde las apuestas no están reguladas son menos atractivos para las empresas internacionales, así como más peligrosos para los consumidores”, precisó Patrick O’Neill, socio gerente de Sherlock Communications.

Fuente: Sherlock Communications. Informe sobre apuestas y casinos LATAM.

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